Desde que empecé a escribir este blog hace justo hoy 18 años, esta bitácora es mi lugar feliz, el patio de mi recreo. Aquí comparto mis lecturas, mis viajes, mis películas y obras teatrales preferidas, mis reflexiones y dudas. El blog cumple 18 años, su mayoría de edad, y me sigue ilusionando cada artículo. Aquí plasmo mis momentos más felices, a veces lo que me preocupa o indigna, también lo que me importa. Y aquí, por supuesto, comienzo a construir con palabras mis recuerdos futuros.
Da cierto vértigo recordar todo lo vivido estos últimos 18 años, en los que el blog siempre ha estado ahí. Al principio, la política ocupaba un espacio demasiado central en este blog. Muy pronto, afortunadamente, la cultura acaparó el protagonismo. Y así seguimos desde entonces. Estos últimos 18 años he compartido aquí lo que más me ha ilusionado en todo este tiempo. Por supuesto, Sant Jordi, el mejor día del año, el de la rosa y el libro, que viví por primer vez en Barcelona en 2015 y que desde entonces he vuelto a disfrutar allí cada año siempre que he podido, salvo cuando la maldita pandemia del Covid-19, esos días raros, se interpuso en nuestro camino e interrumpió nuestras vidas. La pandemia fue el mayor trauma colectivo en estos años en los que no han faltado referencias en el blog a otras malas noticias nacionales e internacionales de las que hoy prefiero no acordarme, porque esto es una fiesta de cumpleaños y prefiero centrarme en los recuerdos felices. Además, cada vez escribo menos de lo que me indigna o preocupa, no precisamente porque haya menos cosas que me indignen o preocupen, sino más bien por todo lo contrario, porque hay muchas, demasiadas, y prefiero que el blog sea una especie de refugio.
Si de instantes felices se trata, no pueden faltar los viajes, esos en los que reconectamos con lo que de verdad importa, y que están presentes desde el principio en este blog. Aquí he escrito, entre otros destinos que me han cautivado, de París, Venecia, Buenos Aires, el Perito Moreno, Iguazú, el Machu Picchu, Barcelona, Múnich y otras zonas de Baviera, Mont Saint Michel, Roma, la Provenza francesa, Asturias, Donosti, el camino de Santiago, A Coruña, Cádiz, La Gomera, Cuenca, Praga, Viena, Oporto, Budapest, Toledo, León, Lisboa, Sevilla, Marruecos, Oslo y Bergen o la Costa Brava.
El artículo que más disfruto escribir siempre es el de los mejores libros que he leído en el último año. Lo he publicado de forma ininterrumpida en 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025. Me gustan las listas, no porque crea que los libros puedan ponerse a competir unos con otros, sino porque permite recopilar mis lecturas preferidas o leer las de otras personas, lo que siempre da ideas, igual, por cierto, que las librerías, de las que he escrito a menudo en estos años.
Mi gran descubrimiento cultural en estos años, sin duda, ha sido la danza, que me cautivó cuando disfruté de la Antígona de la compañía de Víctor Ullate. Desde entonces, he disfrutado de muchos otros espectáculos como el de Giselle en el Liceu de Barcelona, Afanador en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, Don Quijote en el Teatro Real, Prometeo en el Centro de Danza Matadero o la fabulosa experiencia de asistir a la representación de Giselle en la Ópera de París en un viaje inolvidable.
También he disfrutado de muchas y muy buenas exposiciones en estos años, y he escrito de ellas, aunque no sin cierto apuro porque estoy lejos de ser un experto del arte. Recuerdo, por ejemplo, la exposición del reencuentro con el Prado tras el confinamiento, una mañana en el Guggenheim de Bilbao, la interesantísima Suburbia en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, las visitas a varios museos en Venecia y París, el sugerente Museo del Novecento de Milán, una exposición de fotos de Brassaï, otra deHergé, el creador de Tintín, y muchas otras de Dalí, Picasso, Andy Warhol o Gaudí, además de la impactante exposición sobre Auschwitz que vi en Madrid, otra sobre el muro de Berlín, 1924, otros surrealismos, varias exposiciones en mi adorada A Coruña como la de Picasso blanco en el recuerdo azul o la exposición dedicada al fotógrafo Irving Penn en la MOP Foundation.
No terminaría nunca este artículo si mencionara las mejores películas de las que he escrito en estos 18 años. No puedo dejar de mencionar a Boyhood, que sigue siendo mi preferida. Por supuesto, encabeza la lista de las mejores de la década que publiqué hace un par de años. En estos 18 años en el blog he reseñado los trabajos de cineastas consagrados, como el propio Linklater, Woody Allen, Almodóvar o Isabel Coixet, entre otros muchos, pero también la fulgurante irrupción de nuevas voces como las de Carla Simón, directora de las magníficas Verano 1993, Alcarràs y Romería; Paula Ortiz, que me deslumbró con La novia, o Alauda Ruiz de Azúa, autora de Cinco lobitos y Los domingos. Cada año disfruto mucho también escribiendo la crónica de la gala de los Goya, de nuevo, sin caer en el error de pensar que puede haber una competición entre películas.
Además de escribir de cada película que veo en el cine, otra tradición en este blog es viajar cada verano a Mérida para asistir a una obra del maravilloso Festival de Teatro clásico de la ciudad emeritense y, por supuesto, escribir de ella en esta bitácora. Por orden cronológico, he visto César&Cleopatra, Alejandro Magno, Viriato, Metamorfosis, Nerón, Edipo, La tumba de Antígona, Salomé, Medusa, Jasón y las furias. Continuará, si todo va bien, este verano.
La música también ha estado presente estos 18 años en el blog. Ya es tradición que el primer artículo de cada año sea el dedicado al Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena. Un concierto que no olvidaré fue el último de la gira de despedida de Sabina que disfruté en Madrid a finales del año pasado con una emoción especial. También me acuerdo con cariño del concierto del propio Sabina con Serrat en Madrid, el de Zaz en el Palacio Real, el de Vetusta Morla en el Wanda Metropolitano, varios de Luis Ramiro, Marwán, Marino Sáiz y Andrés Suárez, la Dolce Vita de Amaral en el Movistar Arena (para mí, siempre el Palacio), la siempre perfecta Amaia, el concierto de Champian Fulton en A Coruña, que fue todo un descubrimiento, o el de OT 2023, uno de los que más he disfrutado en directo.
Algo de deporte ha habido también en este blog, sobre todo, de ciclismo, antes de que creara Pelotón Agrupado, mi propio blog dedicado a mi deporte favorito. Y después, sobre todo, a Nadal, algún logro histórico como el triunfo de la selección española en el Mundial femenino o los Juegos Olímpicos, que siempre me han fascinado. En estos 18 años he escrito del frustrado intento de Madrid de acoger los Juegos Olímpicos, que me ilusionó mucho en su día, y también de los Juegos de Pekín, Londres, Río, Tokio y París, que me enamoraron.
Esta bitácora que hoy alcanza su mayoría de edad empezó siendo el blog del programa que entonces hacía en OMC Radio, la radio comunitaria de Villaverde. La radio es otra de mis pasiones y, aunque menos de lo que me gustaría, en estos 18 años de blog no han faltado artículos relacionados con el medio más mágico. Por ejemplo, los artículos dedicados al documental Las voces de la radio, al podcast Saludos cordiales, al añorado Íñigo Alfonso en las mañanas de Radio Nacional, al décimo aniversario de La Cultureta que pude ver en directo, a los programas literarios en la radio, al gran podcast de Diego Fortea dedicado a Luis Del Olmo, a la voz del ciclismo en la radio, Javier Ares, a la entretenida serie Reyes de la noche, a la gran Julia Otero, a una de las muchas veces que he visto en directo No es un día cualquiera, con Pepa Fernández o al libro La radio puesta.
Ahora que se habla tanto de la IA, que cada vez más gente cree que necesitamos ayuda artificial hasta para escribir un correo electrónico y que ya casi nadie valora algo escrito por personas en lugar de por máquinas, ahora, en fin, que el mundo parece volverse loco, yo seguiré disfrutando al planear, pensar y escribir cada artículo del blog, cada trocito de memoria en palabras, con la inteligencia humana de la que sea capaz. Aquí seguiremos, ya en un blog con mayoría de edad.
Como escribió Antonio Machado, al echar la vista atrás en estos 18 años de blog sólo recuerdo la emoción de las cosas. Por muchos más años compartiendo vivencias y emociones en esta bitácora. Gracias a los que lleváis ahí 18 años y a los que acabáis de llegar. Gracias por estar ahí.











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