Todo lo que fuimos es el último libro que compré en la librería Amapolas en octubre, que echó el cierre en julio, y cuyo nombre es también el título de la primera novela de Laura Riñón Sirera. La autora y librera, que tantas lecturas memorables nos ha descubierto a tantas personas en ese encantador rincón que era mucho más que una tienda que vendía libros y que echamos mucho de menos en Madrid, nos contó a todos los amapolers que nos pasamos por ese refugio libresco que no había razones ocultas detrás de su decisión de cerrar la librería, que tan sólo sentía que era el momento de vivir otra vida. Igual que decidió hace años dejar su profesión como azafata de vuelo para abrir una librería, ahora buscará una nueva aventura. Es una idea que está muy presente en Todo lo que fuimos. Poder empezar de nuevo, reinventarse, vivir varias vidas sucesivas dentro de la única que tenemos. Una idea de novela, muy literaria, realmente irresistible.
De Laura Riñón Sirera había leído El sonido de un tren en la noche, también publicado por la editorial Tres hermanas, que me encantó, y tengo pendiente Amapolas en octubre, porque no quedaban ejemplares en la librería homónima la última vez que la visité. Me da pena no poder comprarlo allí, pero lo haré pronto en otro paraíso libresco y, de paso, así alargaré esta historia preciosa, casi mágica, que no olvidaremos quienes hemos disfrutado en esa librería que nació en las páginas de una novela.
Lo que más me ha gustado de Todo lo que fuimos, aparte de la sensibilidad con la que está escrita y de la construcción de sus personajes, de los que uno querría hacerse amigo, es que es una novela de amor, sin complejos, de las de toda la vida, de las que celebran lo más valido de la vida sin pedir perdón por ello (“amamos porque mientras lo hacemos nos sentimos vivos”), y a la vez es, en cierta forma, una historia de misterio. Lo más original y singular de la novela es, precisamente, cómo enlaza de forma armoniosa ambos géneros. Hay una poderosa historia de amor en el centro de la novela, pero a la vez hay secretos y misterios que se van desvelando poco a poco, a cuentagotas, a medida que avanza la novela. Se investiga en el pasado, hay siempre cabos sueltos que terminan saliendo a la luz.
También me ha encantado que es una obra enmarcada en la categoría de libros dentro de libros. Porque, sin desvelar nada de la trama ni hacer eso que se llama ahora spoilers, anglicismo evitable, diré que el propio título de la novela y su misma historia central giran en torno al poder de las historias. Hay cartas, manuscritos, proyectos literarios, distintas voces narrativas. relatos sobre nuestra propia vida, confesiones, secretos…. Un juego metaliterario muy atractivo que enriquece la obra.
Como uno de los grandes alicientes de la novela es precisamente la forma en la que se va contando la historia de sus personajes, no desvelaré muchos detalles sobre ellos. Está Alfonso, que vive en secreto su historia de amor con Luis por miedo al rechazo de su familia, y que un día, de forma casual, es testigo de un accidente de tráfico frente al parque del Retiro de Madrid. Siente que tiene que acompañar a esa mujer, Claudia, que viaja con una maleta misteriosa y cuya vida corre peligro. En el hospital Alfonso conocerá a Blanca, hermana de Claudia y madre de Daniela, quien será un personaje central de esta historia.
El libro habla de las segundas oportunidades, del amor, de la importancia de tener claras las prioridades en la vida, de la libertad, de la valentía para tomar decisiones atrevidas para abrazar nuestros sueños, del perdón, de cómo, a veces, expresamos lo que sentimos mejor por escrito que hablando, de la certeza, en fin, de que en una vida caben muchas vidas. Tras leer Todo lo que fuimos, uno sale más enamorado de la vida y también convencido de lo acertada que es la cita de El amor en los tiempos del cólera con la que empieza el libro, que, ante la duda, puede servir bien de consejo para los momentos decisivos de nuestra vida, esos que dan vértigo e ilusión a partes iguales: “dile que sí, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no”.
Además de todo lo anterior, París juega un papel importante en esta novela y eso siempre, siempre es un aliciente añadido.

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