El cine, como cualquier otra representación cultural, tiene una enorme capacidad de reflexionar sobre su tiempo. Por eso, antes o después, los debates y los movimientos sociales terminan apareciendo de forma más o menos directa en la gran pantalla. La acusación, de Teddy Lussi-Modeste, se llama en su versión original Pas de vagues, el nombre de un movimiento en el que los profesores franceses denunciaron hace años las deficiencias del sistema educativo de aquel país y la indefensión en la que deja a menudo a los maestros. En cierta forma, ese movimiento de protesta confluye en la película, que puede verse en Filmin, con el Me Too, que surgió hace años para llamar a denunciar los casos de acoso en distintos ámbitos.
La película, que está basada en una historia real, acierta porque invita a pensar. El cine francés suele retratar con frecuencia la educación en las escuelas, pero la novedad aquí es el punto de vista, ya que se centra en los profesores y cómo a menudo el sistema no los protege convenientemente. También se ha tratado mucho estos últimos años en el cine historias de denuncias de acoso de todo tipo, pero sólo recientemente ha habido historias que, naturalmente, sin cuestionar en ningún momento la importancia de apoyar a las víctimas, plantean situaciones en las que las denuncias, como es el caso del filme, no se corresponden con la realidad. Es un tema delicado, por supuesto, incómodo para gran parte del público, y se presta a malas interpretaciones por parte de quienes corren a intentar negar el más que evidente machismo que aún impera en la sociedad, pero para eso, para incomodar y dar que pensar, también está el cine.
El protagonista del filme es Julien (François Civil), un joven y entusiasta profesor que quiere deje huella en sus alumnos y que se vuelva con ellos. De pronto, una alumna lo denuncia, porque afirma que él se le ha insinuado. Queda bastante claro desde el comienzo que la acusación carece de bases sólidas. Una frase sacada de contexto en una clase, en la que para enseñar a los alumnos lo que es el asteísmo (elogiar a alguien fingiendo que la criticas) habla de cómo va vestida la alumna ese día, y una comida fuera del centro con varios alumnos en los que también estaba la denunciante. Y ya. A partir de ahí, la indefensión más absoluta para el profesor, incluidas amenazas de muerte del hermano malencarado de la joven denunciante, quien también está desbordada por lo ocurrido.
Se nota que el director de la película es también profesor. Se nota y da bastante miedo, porque sabe de lo que habla. Se retrata un sistema que no busca a los profesores y que incluso pretende abiertamente anular sus iniciativas, para que no sean demasiado creativos, para que no prueben nada diferente con los alumnos. También se refleja el daño que la presencia de los móviles y las redes sociales tiene sobre los chavales.
Un factor que añade otra capa de complejidad a la película es que Julien es homosexual y comparte su vida con otro hombre (Shaïn Boumedine), pero no lo dijo en la escuela porque no quería exponer esa parte de su vida privada en un entorno que, pese a todo, sigue siendo homófobo, en el que sigue dando miedo mostrarse abiertamente homosexual. Se da la paradoja de que contar que es gay puede jugar a su favor en este caso de la denuncia, pero al final tampoco será tan así, porque se le terminará reprochando que no lo haya dicho antes y porque no faltan, claro, quienes ven algo sospechoso siempre en lo no normativo. La acusación no es una película que deje especial buen sabor de boca, por eso chirría un poco una escena de baile final, que quizá persigue precisamente transmitir algo de esperanza y vitalidad pese a todo.

Comentarios