La ciudad de las luces muertas

 

Si ya hubo muy poco de crítica literaria en mucho de lo que se dijo sobre La península de las casas vacías, al menos. en cuanto el libro tuvo éxito, qué decir de la nueva novela de David UclésLa ciudad de las luces muertas, ganadora del último Premio Nadal, que no pocas personas criticaron sin haberlo leído, antes de la publicación del libro. Yo soy un antiguo y he preferido esperar a leerme la novela para opinar sobre ella. 

Se habló de las polémicas del escritor, de su cambio de editorial, de las declaraciones sacadas de contexto de sus muchas entrevistas, de sus posiciones políticas, de su negativa a acudir a unas conferencias sobre la Guerra Civil organizada por Arturo Pérez-Reverte y hasta de su boina, pero de literatura, más bien poco. Yo vengo aquí a hablar de su libro. Todo lo demás, los comentarios extraliterarios, las envidias, el chismorreo, las disputas, los egos y demás, me interesa más bien poco. 

Quizá conviene empezar esta crítica con dos confesiones. Adoro Barcelona y es altamente improbable que casi cualquier escrito relacionado con la ciudad me decepcione, porque al menos siempre encontraré el interés de estar en esa querida ciudad a través de las páginas del libro. La otra confesión, o apreciación previa a la crítica en sí, es que me deslumbró La península de las casas vacías, por su ambición, su tono y la maestría con la que el autor sale más que airoso de no pocas decisiones narrativas más que atrevidas. Esto es un arma de doble filo, claro, porque empiezo a leer el nuevo libro de Uclés con una más que clara predisposición positiva, sí, pero a lado vez también tengo unas expectativas muy elevadas, por todo lo que me hizo disfrutar su anterior obra. 

Me lo he pasado en grande con La ciudad de las luces muertas. No es una novela tan redonda como su predecesora, aquí algunos de los riesgos asumidos por el autor se solventan con menos acierto y la voz del narrador, uno de los grandes pilares de La península de las casas muertes, es aquí algo más difusa, no tiene la fuerza, originalidad y gracia que sí tenía aquella otra novela que narra la Guerra Civil española desde el realismo mágico.

Que el Premio Nadal no sea un libro tan extraordinario como la anterior obra de su autor no significa, en absoluto, que no sea un libro valioso. Por lo que había leído en alguna de esas críticas furibundas, uno podría pensar que se trata de un libro fallido, un cúmulo de desastres, un espanto. Las opiniones son libres y cada cual tiene sus gustos, sólo faltaba, pero a mí me ha parecido una fábula encantadora que tiene todas las papeletas para entrar en el canon de las mejores obras sobre Barcelona. 

La premisa de la novela es tan fantasiosa como sugerente: un buen día, la luz natural y la artificial se van de Barcelona. La ciudad entra en un extraño caos espaciotemporal en el que confluyen todas las Barcelonas que han existido. Por eso se juntan personajes del pasado, del presente narrativo y también del futuro, más allá del 2026 en el que la novela ha sido publicado y la leemos. Para resolver esta oscuridad sobrevenida, este apagón más duradero y misterioso que el apagón real que sufrió la Península Ibérica el año pasado en abril, varios artistas, escritores y personalidades de distintos ámbitos y diferentes épocas se juntan en busca de una solución. 

En las primeras páginas del libro aparece un listado de 74 personajes reales que tienen relación con Barcelona. No todos tienen la misma presencia en la trama, de hecho, quizá ése sea el mayor reproche que se le pueda hacer a la novela. Algunos de esos personajes son simples cameos, sólo unas menciones porque no podían faltar en un libro con este planteamiento, pero no porque realmente aporten a la trama. 

David Uclés pudo escribir esta novela gracias a la beca Montserrat Roig, que le permitió vivir durante unos meses en la ciudad. Él mismo ha contado en entrevistas que cuando recibió esa beca no había leído a la autora que le da nombre y que desconocía muchas de las referencias sobre la ciudad catalana y sobre su literatura y cultura que aprendió gracias a la inmersión que hizo para escribe el libro. Se nota ese empeño porque no falte nadie, por mencionar a todo el mundo que deje estar sí o sí, igual que incluye constantes referencias a lugares, historias y anécdotas de la ciudad, para que no quede nada fuera. La propia ilustración del libro, obra de Diego Rodríguez, que es realmente preciosa, ya muestra ese empeño por acumular todas las referencias posibles. Es divertido encontrar a tantos personajes populares relacionados con Barcelona a lo largo de su historia, desde luego, y resulta un juego entretenido, pero no siempre todos esos cameos están suficientemente bien integrados en la trama. 

De todos modos, es un reproche bastante menor. He disfrutado mucho del libro de inicio a fin. La trama sobre el apagón, o la doble trama, es muy entretenida y está bien resuelta. Uclés vuelve a demostrar su talento para envolver con dosis de fantasía historias y personajes reales. Muestra una muy rica libertad creadora, siempre apegado al humor, con afán de dejar volar la imaginación y, a la vez, de volver a la historia reciente. Se atreve. Juega. Y eso siempre es bienvenido y habla muy bien de un escritor. 

Entre los personajes que aparecen por estas páginas están Carmen Laforet, Federico García Lorca, Mercè Rodoreda, Fermín Cacho, Rosalía, Lluïsa Vidal, Ana María Matute, Mario Vargas Llosa, Sílvia Pérez Cruz, Salvador Dalí, Pablo Picasso, Freddie Mercury, Margarita Xirgú, Carmen Balcells, Cristina Peri Rossi, Ana María Moix, Antonio Machado, Manuel Vázquez Montalbán o Victoria de Los Ángeles. La ciudad de las luces muertas, en fin, es un libro encantador que harán muy bien en disfrutar libres de prejuicios quienes le pidan a la literatura sorpresas, imaginación desbordada, aventuras y buenas historias bien contadas. 

Comentarios