Museo de Bellas Artes de A Coruña


Aunque en A Coruña no llueve tanto como la gente suele pensar (y mejor que lo sigan pensando mucho tiempo), cuando sale un día de estos que no invitan a ir a la playa, siempre hay algún plan atractivo que disfrutar. En mis últimas vacaciones en la maravillosa ciudad gallega, uno de esos pocos días nublados y algo lluviosos visité el Museo de Bellas Artes de A Coruña. Lo conocí hace tres años, pero entonces pasé de largo de su colección permanente y me centré en la exposición temporal Picasso blanco en el recuerdo azul. 

Esta vez también visité dos exposiciones temporales interesantes, de las que hablaré un poco más abajo, pero sobre todo me recreé con la colección permanente de la pinacoteca, dividida en tres plantas. El visitante puede elegir cómo prefiere viajar en el tiempo en la historia del arte. Si va de arriba abajo, de la tercera a la primera planta, como hice yo, pasará de las vanguardias del siglo XX, que deslumbran en la tercera planta, a obras de los siglos XVI, XVII y XVIII de la primera planta, pasando por una sala dedicada al retrato a lo largo de estos mismos siglos, por otra centrada en los grabados de Goya y por una centrada en la historia de Sargadelos, que en su día fue una pionera fábrica en España. 



Es un museo chiquito, pero con mucho y muy variado contenido, para disfrutarlo con calma. Me gustó especialmente la sala dedicada al grupo conocido como Os Renovadores o como Os Novos, entre los que estaban artistas como Maside, Colmeiro, Torres, Laxeiro y Seoane, que abrazaron las vanguardias de comienzos del siglo XX. Son obras fascinantes. Muchos de ellos tuvieron que irse al exilio por culpa de la Guerra Civil española. Entre otras con reminiscencias a las principales vanguardias de la época, también hay retratos de artistas y escritores de la época, como uno de Lorca pintado por Álvaro Cebreiro. 



En la primera planta del museo hay obras con motivos religiosos propias del Barroco español y con ese aire único de la mejor pintura europea, de autores como Joan de Juanes, Ribera, Frans Francken II o Rubens. Precisamente a este último, y en concreto a una de sus más singulares proyectos artísticos, está dedicada una de las exposiciones temporales que acoge el Museo de Bellas Artes de A Coruña.  Es una historia muy singular. El rey español Felipe IV manda ampliar la Torre de la Parada, que se encontraba en los Montes de El Pardo, uno de los Reales Sitios de la monarquía española de aquella época, donde el rey gustaba de ir a cazar. Encargó a Rubens una serie mitológica de la que se conservan unas pocas obras, algunas de las cuales puede contemplarse en esta exposición. 


En la Guerra de Sucesión (1701-1713), el edifico fue asediado, lo que provocó que muchas de las obras fueran robadas o vendidas y que el edificio terminara siendo abandonado. Ahora, esta exposición temporal permite recrear la apariencia de aquella Torre de la Parada y conocer esta bien curiosa historia. 



La otra exposición temporal en el museo coruñés, que es de acceso gratuito los sábados por la tarde y los domingos por la mañana, por cierto, es Habana Mater. Se trata de una preciosa muestra de fotos, sobre todo, nocturnas, tomadas por Luis Gabú en La Habana entre los años 2003 y 2023



La sala dedicada a los grabados de Goya merece igualmente una visita detenida. En ella se aprecia la modernidad del pintor zaragozano, su humanismo para criticar de forma valiente los horrores de la guerra y también para señalar de forma satírica el atraso de la sociedad. En la sala se exponen grabados de las cuatro grandes series que trabajó Goya: Los Caprichos, Los Desastres, Los Disparares y La Tauromaquia


El folleto de la colección del Museo de Bellas Artes de A Coruña está ilustrado con un precioso lienzo de Urbano Lugrís de 1959, que se titula Vista de A Coruña. En él, el autor recreó cómo era la ciudad en 1830, con una estética colorista, con cierto toque surrealista, estilo que trabajó este artista coruñés del que también se exponen otras obras en la pinacoteca de su ciudad natal que bien vale una visita, como tantos otros lugares de A Coruña. 

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