Antonio Mingote, la inteligencia del trazo

 

De la sorpresa al deslumbramiento, de la reflexión al impacto, de la alegría al desasosiego, son muchas las reacciones que puede provocar una exposición. Menos habitual es que te haga reír, incluso, a carcajadas. Es lo que sucede en Antonio Mingote, la inteligencia del trazo, muestra con una selección de lo mejor de la ingente obra del genial dibujante que puede verse en la sede de Afundación en A Coruña. Uno se ríe al ver algunas de sus viñetas, piensa en la increíble vigencia de otras de ellas y encuentra las risas de los otros visitantes como la perfecta banda sonora de esta pequeña pero encantadora exposición.

Mingote público diariamente en ABC desde 1953 hasta su muerte en 2012. Con sus viñetas, construyó un lúcido, irónico y humanista retrato de la España contemporánea. Una parte de la muestra que ahora puede disfrutarse en la ciudad gallega está dedicada, por supuesto, a algunas de sus mejores viñetas en el periódico, aunque no sólo, porque Mingote, que fue miembro de la Real Academia Española de la Lengua, era un erudito y dialogó en su obra con referentes como el Quijote o artistas de primer nivel,  


Algunas de las viñetas expuestas hacen reír y congelan un poco la sonrisa porque, pese a haber sido ideadas y publicadas hace décadas en algunos casos, siguen retratando muy bien nuestra sociedad. Son viñetas que hablan del sectarismo, por ejemplo, o de la corrupción política. En mitad del Mundial de fútbol, que parece paralizar el mundo, divierte la viñeta de abajo, en la que se muestra a un hombre desconsolado. Pero también hay menciones a cuestiones como la educación o el coste de la vida que no han envejecido para nada, que siguen siendo muy vigentes 


Al humanismo de Mingote, cuyas obras tenían siempre algo de existencialista, con un clero enfoque filosófico, se suma también su chispa y su ingenio, su capacidad de conectar con el sentir de la sociedad. Con su trazo de historietista, con ese aire de cómic, las facciones muy marcadas de sus personajes, su estilo era también singular. Las viñetas de Mingote son claramente reconocibles, no hay lugar a dudas de su autoría. Tenía una personalidad muy marcada, un estilo propio inimitable. No hay IA que capte esa esencia, esa inteligencia muy humana de Mingote. 

Mingote fue conocido especialmente por su colaboración diaria en ABC, y es lógico, por lo valiosa que es esa fidelidad a lo largo de las décadas y porque sus viñetas eran editoriales con trazos claros y, a menudo, sin palabras, o con sólo unas pocas, pero su obra va más allá de la prensa. Publicó varios libros como Historia de la gente y Hombre solo. Hasta diseñó una edición especial del clásico tarro de la crema Nivea. 


La exposición que puede verse en Afundación, en fin, permite acercarse al talento y el ingenio de un dibujante sabio que nos hizo reír y pensar durante décadas con su mejor arma, el pincel, el dibujo, los trazos siempre atinados

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