Mr. Nobody contra Putin

 

Sigo boquiabierto cada uno de los 90 minutos de Mr. Nobody contra Putin. Este impactante documental cuenta el adoctrinamiento en las escuelas de la Rusia de Putin a través de la historia real de Pavel Talankin, un profesor en una pequeña localidad rusa en los Urales. No es un documental con entrevistas a cámara o expertos contando cómo funciona ese régimen represivo, sino que vemos imágenes reales de ese colegio, porque el profesor protagonista era el encargado de organizar los eventos escolares y también de grabarlos con cámara, así que todo lo que narra esta película está documentado. Es todo asombrosamente real. 

Una democracia, lo que se dice una democracia, nunca ha sido la Rusia de Putin, pero el documental muestra un punto de inflexión con el comienzo de la ilegal invasión de Ucrania. A partir de 2022, el presidente ruso lanza lo que él llama una operación militar especial, una auténtica guerra ilegal de invasión a Ucrania. Inmediatamente después, el gobierno ruso envía a los colegios unas nuevas doctrinas, que incluyen la obligación de que los profesores adoctrinen a los alumnos sobre el malvado y neonazi gobierno ucraniano, sobre las razones históricas detrás de la operación militar y sobre la necesidad de amar a la patria sin cuestionar las acciones de su gobierno. Además, se deben grabar esas clases, para demostrar pureza, para evitar desvíos. 

Así que en trabajo de Talankin cambia de forma radica en cuestión de días. Pasa de ser el profe guay que se entiende bien con los alumnos, que les ofrece un espacio seguro en su despacho y que disfruta de su día a día, a tener que encargarse de grabar cada clase y colgar esos vídeos en una base de datos gubernamental que se encarga de asegurar que se siguen las doctrinas gubernamentales a favor de la guerra. El profesor protagonista no simpatizaba precisamente con Putin (muestra a cámara una bandera que es símbolo de la defensa de la democracia y la oposición a Putin), pero antes de la guerra podía organizar actividades divertidas para los alumnos y la política quedaba, o eso cuenta, más o menos fuera de las aulas. Todo cambia de golpe con la guerra en esa escuela de la ciudad de Karabash, que es conocida como la ciudad más contaminada del mundo, pero a la que él tiene cariño y donde, cuenta, no se vivía tan mal antes de la maldita guerra.

El documental, que ganó el Oscar, muestra a un profesor que de verdad adora su trabajo y que mantiene una relación de amistad con muchos de sus alumnos. De pronto, se ve forzado a grabar manifestaciones a favor de la guerra y de Putin o asiste al reclutamiento forzoso de antiguos estudiantes suyos o de hermanos, padres o novios de personas de la escuela.  Cuenta en un momento del documental que está en una habitación cada vez más pequeña en la que sientes que te falta el aire, en lo que es una perfecta descripción de lo que debe ser vivir en un régimen autoritario fanático. 

Entre los profesores de la escuela los hay que más o menos se resisten a las delirantes doctrinas gubernamentales, pero también otros, en especial uno de Historia que admira a los represores del régimen soviético, que abrazan con entusiasmo y fervor el adoctrinamiento de Putin. La locura llega hasta tal punto que incluso en algunas clases se les da un guión a los niños y las niñas para que lean, pero sin que se note, mensajes como que Kiev es en realidad una ciudad rusa

El documental, que puede verse en Filmin, es muy impactante. No porque los sorprenda que en regímenes dictatoriales como el ruso exista el adoctrinamiento en todas partes, también en las escuelas. Es más, el propio Putin dice en un momento que las guerras las ganan más los profesores que los militares. Lo que tiene de impactante el documental es asistir a algo tan deprimente como una manipulación y un adoctrinamiento salvaje a unos niños a los que en la misma aula en la que se les dice que dos más son cuatro se le cuentan patrañas para justificar y defender una guerra. Hasta los mercenarios de Wagner acuden a las aulas a enseñarles a reconocer granadas o a enseñarles cómo usar armas. Es terrífico. Y debería servir como vacuna contra cualquier intento de propaganda, fanatismo o radicalismo nacionalista. Tristemente, no es algo que sólo suceda en Rusia. 

Termino de ver Mr. Nobody contra Putin con ganas de darle un abrazo a este entusiasta profesor y realmente preocupado por él, por su madre, que es bibliotecaria en la escuela, y por tantas y tantas personas cuyas vidas ha destrozado el ardor guerrero y el delirio belicista de Putin. 

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