Respira T2

 

La segunda temporada de Respira, la serie médica de Carlos Montero que puede verse en Netflix, me ha gustado mucho más que la primera. Aunque sigue queriendo abarcar demasiado, con muchas subtramas, y aunque la verosimilitud y la sutileza siguen sin ser sus fuertes, esta segunda tanda de episodios me ha parecido más redonda que la anterior. 

La trama central de esta segunda temporada es la privatización del Joaquín Sorolla, el ficticio hospital valenciano en el que transcurre la historia. La serie no disimula la inspiración en la triste realidad. De hecho, esta segunda tanda de episodios se estrenó antes de que se desvelaran unos audios en los que quedaba meridianamente claro cómo un hospital público de gestión privada en Madrid anteponía las cuentas financieras a la atención a los pacientes. La realidad siempre supera la ficción, por hiperbólica que sea ésta. El deterioro de la sanidad pública por la mala gestión política y el impacto sobre los ciudadanos del modelo privado o público de gestión privada o como quería llamarlo están precisamente en el centro de la trama principal de Respira

La serie vuelve a apoyarse en tres pilares: un ritmo trepidante (a veces, ya digo, a costa de la verosimilitud), un elenco coral de mucho nivel y la variedad e intensidad de los temas tratados. Entre otros, los dilemas éticos, el estrés que sufren los profesionalices sanitarios por culpa de la precariedad de su trabajo, el cinismo y la irresponsabilidad de no pocos políticos, el fanatismo religioso, la violencia obstétrica, las prácticas a veces no del todo limpias de algunas farmacéuticas, el radicalismo político, la compleja conciliación entre la vida personal y laboral… Entra todo y todo, además, con la intensidad propia del lugar en el sucede, un hospital, donde se da eso que el la serie se llama “efecto sala de espera”. Pasan muchas cosas y todo el rato. De la serie, desde luego, no se puede decir lo que se escucha en varias escenas en quirófanos cuando la operación se complica, eso de “se está hipotensando”. En la serie la tensión no baja nunca. 

El elenco es de campanillas y se refuerza todavía más en esta segunda temporada. Entre otros, siguen Aitana Sánchez Gijón como jefa de cirugía recta y preocupada por los problemas de salud de su hijo (Rafa Verdugo); Blanca Suárez, que empieza la temporada como terminó la anterior, entre la vida y la muerte; Najwa Nimri, que da vida a una presidenta autonómica muy de derechas, deslenguada, algo histriónica y más defensora de la sanidad privada que de la pública, que sigue intentando cursarse de cáncer; Borja Luna, como el oncólogo muy de izquierdas y sindicalista que trata a la conservadora presidenta; Manu Ríos, Xoán Fórneas y Marwa Bakhat como residentes con toda clase de desventuras; Alfonso Bassave como director del hospital con muchas tragaderas; Macarena de Rueda en el papel de la jefa del muy saturado servicio de urgencias; la siempre genial Blanca Martínez Rodríguez, dando vida a la jefa de enfermería de urgencias, o la fantástica Abril Zamora, que también dirige algún capítulo, y que da vida a la jefa de psiquiatría. Y todavía me dejó algún personaje con su propia trama. 

A todo ello hay que sumar los nuevos fichajes de esta temporada, entre los que destaca el asombroso debut como actor Pablo Alborán. El cantante supera con nota el papel de cirujano algo engreído. Actúa realmente bien. También son nuevos esta temporada Gustavo Salmerón, perfecto en el papel del nuevo gestor del hospital, sin escrúpulos y con un lenguaje barato lleno de eufemismos y patrañas, y Rachel Lascar, que interpreta a la doctora Lafont, una médica francesa que desarrolla un ensayo contra el cáncer y que es tal vez el más estereotipado entre varios muy estereotipados personajes de la serie. En el penúltimo capítulo llega como un torbellino Claudia Traisac, cuyo personaje promete grandes momentos en la tercera temporada de la serie, ya confirmada. 

En su segunda temporada, en fin, Respira cumple con su primer propósito claro, que es entretener. Lo logra con creces. De paso, también aborda cuestiones relevantes como la importancia de cuidar la sanidad pública, con una inspiración evidente en la realidad, en la que también se dan unas cuantas situaciones a las que se podría aplicar lo mismo que se escucha en la propia serie, que “a veces el problema no es si algo es ilegal, sino si es inmoral”. 

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