El Rey recuerda las prioridades, Bono muestra su estilo, los nuevos del gobierno estrenan banco azul

Cuando unos andaban respondiendo (con razón) a un machista arcaico al que han apoyado millones de italiaciudadanos y que es el nuevo presidente de Italia (lo cual no habla muy bien de la situación en aquel país), y otros andaban con sus luchas y pullitas internas, llegó don Juan Carlos I. Cuando en general todos andan metidos en un debate meramente lingüístico y técnico sobre un asunto de primera necesidad, llegó el Rey. Y lo hizo para recordar a todos las prioridades del país.
Un discurso contundente y optimista a la vez en las Cortes, en el que el Jefe del Estado ha pedido "solidaridad" y c"ohesión" en tres asuntos centrales: la lucha contra el terrorismo, la economía, y la política exterior. "La unidad para acabar con la barbarie terrorista es una obligación de todos los demócratas y un deber con sus familias", ha dicho el Rey sobre la necesidad de acabar juntos con los asesinos.
Sobre la economía no ha sido menos claro: "Frente a las dificultades debemos reaccionar con diálogo y cohesión social para recuperar el bienestar". Mensaje claro a todas las instituciones y administraciones: "Una España unida, plural y moderna exige armonizar intereses". Sobre la política exterior, ha defendido el consenso para "mantener el crecimiento, garantizar la seguridad y contribuir a la paz". El mensaje tuvo un tono firme, pero sobre todo muy positivo: "tres décadas de progreso tienen que avalar el porvenir de España".
Antes José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, ha defendido que "la palabra y el debate constituyen las herramientas de nuestro oficio", y también que la política debe ser "cercana a los ciudadanos". De los representantes que se declaran apolíticos, Bono tiene una idea bastante clara: desconfía de ellos porque así se definen "la mayoría de los tiranos". De este modo, "los elegidos democráticamente deben sentirse orgullosos de ser representantes de la soberanía", ha dicho. Y un último mensaje de peso, para él sacar lustre a la política es "no limitarse a hablar de "utopías imposibles", sino trabajar de verdad por cambiar las cosas en el país. Todos los asistentes han sido saludados al término del acto por la Familia Real, representada con los Reyes, los Príncipes y las Infantas.
También esta mañana, Manuel Cháves, renovado presidente andaluz, ha reclamado también desde Andalucía la unidad de los demócratas.
Arranca así una Legislatura en la que, a los retos expuestos por el Rey, se une la guerra del agua, en la que Aragón y Valencia han protestado por el no trasvase del Ebro a Barcelona por sus graves carencias de agua. Más allá de Cataluña, el resto de regiones españolas con más carencia de agua, han criticado que la Generalitat actual defienda un "trasvase", algo que el PSOE, "que zanjó el Plan Hidrológico nacional", también criticó hace cuatro años. El gobierno español y el catalán aseguran que esto no es equiparable, pues afirman que lo que van a hacer es "modernizar el riego del delta sin trasvase". La batalla del agua se da entre partidos, gobiernos, y medios de comunicación. Los ciudadanos, de donde más falta, y donde más hay, observan con suma atención.

Comentarios