Mientras veía Así se hizo Heartstopper, el documental sobre el final de la serie que estrenó Netflix pocos días después que la película con la que pone punto final a esta historia, recordé una pancarta en la última manifestación del Orgullo en A Coruña. Un joven había dibujado una de las más conocidas viñetas del cómic en el que se basa la serie, aquella en la que el personaje de Nick, en pleno proceso de descubrimiento de su orientación sexual, dice eso de “I am having a prior full-on gay crisis”, algo así como “estoy teniendo una crisis gay en toda regla”. En el reverso de la pancarta había dibujada otra frase mítica ya de la serie, esa de “I am bi, actually”, es decir, “soy bi, en realidad”, que pronuncia Nick cuando su hermano le pregunta, un tanto asqueado, si es gay.
Me acordé de esa pancarta estupenda al ver este documental porque la creadora de esta historia, Alice Oseman, explica que lo máximo a lo que puede aspirar y lo que más le enorgullece es emocionar y ser importante para las personas LGTBI. Y, en efecto, Heartstopper ha sido mucho más que un cómic, primero, y una serie, con película como colofón, después. Es una historia que ha emocionado a muchas personas de todas las generaciones. Una luminosa celebración del amor y de la familia elegida, de la libertad de poder vivir siendo quien uno es sin temor al odio ajeno.
En este documental, que se hace muy corto, poco más de media hora, Alice Oseman recuerda que los personajes de Nick y Charlie en realidad apareciendo por primera vez en su primer libro para adolescentes, Solitaire, en el que la protagonista era Tori Spring, la hermana de Charlie. Oseman publicó esa obra con apenas 19 años y se quedó con ganas de ampliar la historia de estos dos chicos que muestran una inteligencia emocional y una responsabilidad afectiva impropias de su edad. Abrió un crowdfunding y su éxito inmediato dejó claro que los fans también estaban deseando conocer más sobre Nick y Charlie. El resto es historia.
Tanto Oseman como Patrick Walters, productor ejecutivo de la serie, explican que para ellas esta serie no era una historia más. El documental también incluye entrevistas con el elenco, que ha crecido mucho a lo largo de estos cuatro años y que también se ha sentido muy identificado con sus personajes, y con fans de los cómics y periodistas. Es un acierto, porque permite ver hasta qué punto Heartstopper ha conectado con muchas personas de todas las generaciones. Desde los menos jóvenes, que no tuvimos historias queer así en nuestra adolescencia, hasta los jóvenes, que se sienten identificados e inspirados por lo que ven en la pantalla. Como cuenta otro de los fans, también es relevante que la serie incluya historias de personas queer que son felices, no con un enfoque dramático.
Es igualmente muy interesante ver cómo fue el proceso de rodaje y de la escritura y la lectura de guiones. La creadora de la historia, y también guionista de la serie y de la película final, explica que le gusta escuchar e incluir las aportaciones del elenco a las tramas de sus personajes. También se aprecia el buen ambiente entre los jóvenes intérpretes, que se consideran amigos fuera del rodaje y de las pantallas. Juntos han vivido y han protagonizado un fenómeno internacional, visto en Netflix también en países que persiguen la homosexualidad, como se escucha también en un momento del documental.
Así se hizo Heartstopper, que recupera algunas de las más conmovedoras escenas de la serie, explica también lo especial que fue el último día de rodaje de Heartstopper Forever, la película con la que se cerró la historia. Fue una escena especialmente emotiva y que simboliza bien el impacto de Heartstopper en la vida de muchas personas: una escena del Orgullo con más de 400 fans que sirven como figurantes de esa marcha arcoíris. Oseman, que empezó muy joven a dibujar y contar historias, lanza un mensaje precioso a los jóvenes con vocación artística: si te apasiona y emociona lo que haces, ten por seguro que también apasionará y emocionará a otras personas. Sabe bien de lo que habla. Miles de personas de todo el mundo recordaremos siempre con emoción la historia de Heartstopper, esa que una entonces veintañera Oseman se autoeditó. Una historia deliciosa a la que muchos volveremos una y otra vez, y por la que sentimos una deuda de gratitud con su autora.

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