Annie Ernaux en la escuela

 

Annie Ernaux en la escuela dura 90 minutos y cuando termina lo primero que pienso que es que me pasaría horas y horas escuchando a jóvenes hablar en el instituto de la obra de la premio Nobel francesa. Es hipnótico. Ojalá ver todo el material descartado para la película. Sin cortes. Versión extendida. La película de Claire Simon parte de una premisa muy sencilla pero que funciona a la perfección. Un grupo de chavales y chavalas de distintos centros educativos franceses leen varias obras de Annie Ernaux y luego comparten en clase algunos pasajes y los comentan con sus compañeros y sus maestros. La película no inventa la rueda, no revoluciona nada, pero no puede ser más atractiva. A veces basta y sobra con eso, juntar a un grupo de personas, más aún si son personas a las que se suele escuchar poco, como los jóvenes. Y ya. Como en la encantadora Quién lo impide, de Jonás Trueba

La película, que participó en el Atlàntida Mallorca Film Fest t se puede ver estos días en Filmin, es fascinante y nos recuerda lo importante de la educación y el papel de la literatura para conectar generaciones y conocernos mejor a nosotros mismos. Es una película muy francesa, y no lo digo por su nacionalidad, sino porque un documental así, con la literatura y la educación en el centro, con varias lecturas en voz alta, con todo tipo de temas abordados sin complejos en las aulas, quizá sólo se pueda concebir en Francia. O es más fácil que surja allí, al menos. Por su especial relación con la cultura, por su forma de mimar la literatura, por la excepción cultural francesa, en fin. 

La literatura de Annie Ernaux, premio Nobel de Literatura en el 2022, se centra en su propia vida, adopta lo que la propia autora denomina prosa plana y, con ella, la escritora busca vengar a su raza. Es una literatura en la que el feminismo, la situación de la mujer y las diferencias de clases sociales están el centro. Una literatura de lo cotidiano y lo íntimo, pero con un enfoque que logra convertirlo en universal. Como dice una de las alumnas que lee una obra de Ernaux en el instituto, habla de su vida, pero a los lectores nos hace pensar en la nuestra, trasciende sus propias vivencias

Uno de los institutos en los que está grabado el documental se encuentra en la Guayana Francesa y es muy interesante el paralelismo que se establece en clase entre el patois del padre de Annie Ernaux y el criollo haitiano. Porque la buena literatura logra trascender el momento concreto al que se refiere y permite establecer este tipo de conexiones y vínculos.  

Los alumnos y alumnas, sobre todo, alumnas, se abren gracias a los libros de Ernaux a hablar de cuestiones como la relación con sus padres. También de la clase social, de ese sentimiento de cierta vergüenza por sentir vergüenza de su origen social de los tránsfugas de clase. A algunas les choca la forma tan explícita que tiene la autora de abordar cuestiones íntimas como el sexo. Igualmente destacan que la autora no embellezca sus vivencias ni busque ocultar sus contradicciones. Uno de los mejores pasajes de documental es en el que varias alumnas debaten sirve su una relación descrita por la autora es o no una violación, si hay o no consentimiento. 

Más allá de un joven que cuenta que no se siente concernido por los libros de la autora, porque interpreta que se dirigen especialmente a las mujeres, la inmensa mayoría de los alumnos y las alumnas que participa en el documental elogian las obras de Ernaux. Pese a la evidente diferencia de edad, que hace que la sociedad de la que habla la autora cuando relega su juventud sea muy distinta a la actual, muchas lectoras jóvenes conectan con lo que ella cuenta. Y eso habla del poder de la gran literatura y de cómo esa gran literatura también puede adoptar deliberadamente una prosa plana y hablar de cuestiones cotidianas de forma directa. El documental, ya digo, fascinante, que me encantaría que hubiera durado más, acierta también con el final, al elegir para su desenlace la historia de una joven que escribe y que se siente inspirada y conmovida por la literatura de Annie Ernaux. En este mundo tan gris demasiado a menudo, qué maravilla contar con documentales tan encantadores como Annie Ernaux en la escuela, cuyo título original es Écrire la vie (escribir la vida). 


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