La cena

 

Pese al mantra de los odiadores profesionales, el cine español ha rodado últimamente más bien pocas películas ambientadas en la Guerra Civil y el franquismo. No digamos ya películas que se acerquen a ese oscuro periodo de nuestra historia desde la comedia. De esas casi no hay ninguna. La cena, la adaptación cinematográfica de la obra de José Luis Alonso de Santos dirigida por Manuel Gómez Pereira, es una de esas pocas excepciones. 

La película, que puede verse en Movistar Plus, parte de una premisa delirante que da mucho juego. Madrid, 1939. La Guerra Civil acaba de terminar y Franco ordena que se dé una cena en su honor en el Palace, que durante la contienda se había convertido en un hospital. El lujoso hotel no está precisamente en su mejor momento y tampoco cuenta con cocineros, todos ellos encarcelados por republicanos, así que la tarea que le encomiendan un teniente nacional (Mario Casas) al maître del hotel (Alberto San Juan) se antoja más bien complicada. 

El filme retrata bien ese Madrid de posguerra, con presos políticos, miedo en la calle y hambre. Siempre desde el tono cómico, la película no deja de mostrar el fanatismo del bando ganador de la contienda incivil y sus deseos de imponerse ante los derrotados. Consigue un equilibrio complicado y en gran parte lo logra por la panoplia de personajes singulares que aparecen en pantalla, extraordinariamente bien defendidos por un elenco sobresaliente y con un guion que no pierde ritmo en ningún momento. 

Además de Mario Casas y Alberto San Juan, que son los grandes protagonistas de la novela y que firman sendas interpretaciones formidables, también destacan en el elenco de La cena, entre otros, el siempre genial Asier Etxeandia, que aquí da vida a un militar desequilibrado; Elvira Mínguez, al frente de la cocina, y Nora Hernández y Óscar Lasarte, que dan vida a una pareja que espera un bebé y cuya historia de amor aporta las mayores dosis de ternura a la historia. La naturalidad y la frescura de las interpretaciones son sin duda uno de los puntos fuertes de la película. 

La cena es un adaptación de la obra teatral La cena de los generales y se nota para bien, para muy bien, en el ritmo de la historia, su enfoque coral, el hecho de que prácticamente toda la trama suceda en interiores, en los propios salones y la cocina del Palace. Tiene un aire, en efecto, muy teatral, y el teatro más que ningún otro arte es el templo del lenguaje, allí el texto es fundamental. Por eso, el magnífico guión, que funciona a la perfección, es también otra de las razones que explican la calidad del cine. 

La película de Gómez Pereira recuerda que se puede hacer comedia de todo, incluidos los episodios más oscuros de nuestra historia. En el fondo, una de las mejores películas de la historia del cine español, La vaquilla, es exactamente eso, una comedia brillante sobre la Guerra Civil. Funcionó muy bien en taquilla y su final, quién sabe, deja incluso abierta la puerta a una segunda parte en la que seguir riéndose de los dictadores y fanáticos  del siglo pasado, tan parecidos en tantas cosas a los fanáticos que asoman la patita en nuestros días. Si algo odian los fanáticos es la risa. Por eso también el género de la comedia se antoja especialmente adecuado para retratar momentos como el comienzo del franquismo, ese periodo tan gris, represivo y pavoroso de la historia. 

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