Cronos es una rareza en el cine español. Son muy pocas las películas sobre hechos reales traumáticos como los atentados terroristas. No hay, por ejemplo, una gran película sobre el 11M más de veinte años después. En un país que ha sufrido tanto el terrorismo, se puede afirmar que son más bien escasas las películas sobre este tema, menos aún las que lo abordan desde los códigos del thriller. La película de Fernando González Molina constituye una anomalía sorprendente y muy bien resuelta del cine español, al contar la investigación policial para detener a los terroristas que atentaron en Las Ramblas de Barcelona el 17 de agosto de 2017.
Es siempre arriesgado plasmar en la pantalla desde la ficción historias reales dolorosas y más bien recientes. Cuando se trata del terrorismo, surge el debate de hasta cuándo es demasiado pronto para hacer una película sobre un atentado. Cronos es una película impecable que cuenta, por cierto, con el guión de Alberto Marini, quien se podría decir que está especializados en historias basadas en hechos reales. Fue guionista de la soberbia La Unidad, centrado en la lucha contra el terorrismo, y de la muy interesante Marbella, que se basa en la presencia del narcotráfico en la Costa del Sol.
La película aborda la acción policial tras el atentado del 17 de agosto de 2017 en Barcelona, en el que fueron asesinadas 15 personas. Su título alude al nombre del operativo policial que se activó en Cataluña tras el atropello masivo en Las Ramblas, con el objetivo de localizar y detener a los terroristas implicados. En sus rótulos finales explica que está basada en hechos reales, que no es una representación fidedigna de lo sucedido y que hay personajes de ficción, pero es palpable el gran trabajo del equipo detrás de la película para levantar acta de aquella operación de los Mossos d’Esquadra. La película se basa en entrevistas a personas que estuvieron implicadas en aquel operativo que duró cuatro días hasta que se localizó al último de los terroristas implicados.
La película combina a la perfección una acción trepidante, propia del mejor thriller, con una rigurosidad y una honestidad admirables. A veces, cuando se critica una película, se comete el error de criticar la película que cada espectador esperaba, la que tenía en su cabeza antes de entrar en la sala, la que quería encontrarse. Así que no faltarán, supongo, quienes reprochen a Cronos no dar apenas voz a las víctimas o mostrar o dejar de mostrar esto o lo otro. Pero hay que opinar de la película que es, de la que han querido hacer sus responsables, no de lo que cada cual esperaba, y creo que Cronos funciona a la perfección, tiene claro dónde quiere poner el foco y cuenta magistralmente la historia que se propone contar, con fidelidad a los hechos, con tensión narrativa de inicio a fin y sin caer en trampas o recursos facilones.
Además del tono y del punto de vista, fundamentales en cualquier película, aquí muy bien definidos, uno de los grandes aciertos del filme es que aborda tres aspectos clave de aquella operación policial a través de sendos personajes: la propia investigación para dar con los sospechosos, que es trepidante; la labor comunicativa de los Mossos para informar a la sociedad de lo que ocurre en tiempo real, muy bien mostrada, y el impacto que causó en Ripoll, una ciudad multicultural, el hecho de que los terroristas implicados eran unos jóvenes nacidos y criados en esa localidad.
En la investigación, el foco se centra en los personajes a los que dan vida con su profesionalidad habitual Enric Auquer y Xavi Sáez. La película cuenta detalles que posiblemente desconoce la mayoría del público general, como que el centro de operaciones se situó el el Hard Rock de Plaza de Cataluña. Cronos acierta al no mostrar a superhéroes, sino a personas con sentimientos, que sufren un enorme impacto emocional ante las dramáticas imágenes que ven en Las Ramblas, que sienten remordimientos y a veces tienen problemas para centrarse en su trabajo. Son humanos ante una situación límite. Y, a la vez, se muestra también la profesionalidad y entrega de agentes de los distintos cuerpos y también de los médicos que atendieron a los heridos, en ocasiones, jugándose la vida.
La gran Mónica López, que llena de verdad cada papel que interpreta, sea más grande o más pequeño, en películas o series, da vida aquí a una agente de los Mossos que vive y trabaja en Ripoll, un pueblo tranquilo, y que conoce a las familias de los terroristas, unos chavales jóvenes nacidos allí, aparentemente normales, que se radicalizaron sin que nadie se percatara. Muestra muy bien el shock que causa en esa localidad conocer quiénes están detrás de lo sucedido y también el temor a que la convivencia se deteriore y haya gente que aproveche para expandir discursos de odio contra las personas musulmanas.
El tercer pilar de la película se refiere al aspecto comunicativo y, en paralelo, al choque político entre el gobierno central y el de Cataluña en pleno proceso independentista. Diana Gómez interpreta a la responsable de comunicación de los Mossos, muy próxima a Josep Lluís Trapero, entonces el máximo responsable de los Mossos, al que da vida Pablo Derqui.
Uno de los recuerdos que tengo de aquellos días es, precisamente, la impecable labor de comunicación de los Mossos entonces. Esto escribí en su día en el blog: “un día después de la masacre, también es obligado reconocer el excepcional trabajo de servicio público que han hecho los Mossos desde que empezó el horror, informando puntualmente en su cuenta de Twitter en varios idiomas. Ejemplo claro de que las denostadas redes sociales, cobijo también de cretinos insoportables camuflados en el anonimato, pueden ser una herramienta muy útil en tragedias como esta”.
En la película se cuenta que hubo roces entre los responsables de los Mossos, la Generalitat y el gobierno central, con demasiados esfuerzos concentrados en la batalla comunicativa y en quién llevaba la iniciativa. Se muestran sospechas de filtraciones a los medios, ruedas de prensa, tuits improvisados y dobles intenciones. No es la parte central de la película, pero tiene su interés y redondea la historia de aquellos terribles días en los que la sinrazón terrorista sacudió Las Ramblas y que ahora recrea el la pantalla grande Cronos, una gran película que es una rareza bendita del cine español.

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